CARTAS DESDE NY

cartas desde ny
© Adam Freeman.

Últimamente me paseo por los museos con un poco de desgana, con amor, pero con desgana. Muy pocas cosas me remueven, así que la semana pasada en NY la mejor opción era el Whitney por muchas razones. Porque está al lado del High Line y allí venden polos de fruta, y porque adoro el nuevo edificio y el diseño del museo. Coincidía que era la exposición de la Bienal del 2017 y el paseo era obligado. Como decía, me paseo por los museos con desgana. Me cuesta que me llame la atención el 80% de lo que veo, probablemente porque creo que ya lo he visto.

Con ese ánimo me paseé por las diferentes plantas del Whitney Museum, un poco arrastrada por mí misma. Y ya cuando casi había terminado la visita y pensaba en la siguiente comida, una obra me llamó la atención simplemente por la tecnología. Una mesa larga con cascos y gafas de realidad virtual, un cordón de distancia para el público y una cartela en la pared de la derecha que ponía: “Real Violence” Virtual Reality, Jordan Wolfson. Esto hay que verlo.

Al ponerme en la inexistente cola para ver la obra una de las asistentes de sala me dijo “le aviso de que son imágenes con alta violencia” me dio la risa interna. Estos americanos tan paternalistas… Me puse las gafas y los cascos y comenzó la obra. Una calle amplia en Manhattan un día soleado de primavera, y de pronto un chico de rodillas y otro de pie con un bate de beisbol (el artista). Comienza una canción en Hebreo (luego me enteré de que eran los rezos de Hannukah) y el artista me mira y golpea con rabia la cabeza al chico que está de rodillas y que también me mira. Un golpe fuerte con un bate. Una bestialidad. Me llevo las manos al rostro (a las gafas) y seguramente grito de la impresión. El artista golpea al chico que ha caído en el suelo, le patea y le pisa la cabeza. Yo me quito las gafas diciendo que no puedo y veo que la gente que pasa por la sala me mira y un hombre me pregunta “¿Estás bien?” Le digo que no, que la obra es muy fuerte e inmediatamente llama a su amigo y se pone a la cola. Me quedo ahí esperando a que se me pase y mi pareja termine de verlo. ¿Por qué me ha costado tanto? ¿Por qué no he aguantado si sabía que no era real? Me paso los días preguntándome si la violencia es más dura cuando te miran a los ojos. A lo mejor por eso estamos todos anestesiados al ver las imágenes reales todos los días, porque no somos parte de la escena. Si la violencia como consideraba Lacan, nos es impuesta, es estructural a nosotros y nuestra cultura, y por lo tanto no erradicable, ¿por qué de pronto se me hacía insoportable?

La reacción de la sala también me dejó pensando, entre maravillados, espantados, sorprendidos. Busqué más tarde entre la gente al chico que al verme asustada y casi sufrir con la obra corrió para verla él también. ¿Masoquismo? ¿Morbo? ¿Curiosidad humana? Le vi caminar sorprendido entre sonrisas y comentarios con su amigo. Sí, la violencia cuando es en primera persona cuesta, pero está claro que es parte de quiénes somos.

Mi preocupación sobre esta obra osciló entonces desde el sentido de la violencia y su comunicación, hasta el sentido del uso de la realidad virtual como medio artístico. ¿Es arte si no es real? Es arte si no ha existido nunca, si es virtual? No es una performance grabada, no es un artista jugándose el cuello, o luchando contra sí mismo para crear una obra, eso que me sobrecoge no ha pasado, no ha existido. ¿Si no es real, es arte?

Un par de conversaciones después sobre el tema, llegué a la conclusión de que casi nada en arte es real, muchas de las obras que más nos revuelven no han existido más que en la mente del artista, Goya no vio en persona a Saturno comerse a sus hijos, pero nos traslada la idea, nos lleva a la escena y nos hace pensar. Jordan Wolfson me hizo sentir y pensar, y me ha curado un poquito la desgana. ■

 

Perfil de la autora

andreaAndrea M. estudió Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid, especializándose en Arte contemporáneo. Posteriormente estudió diseño de interiores en el IED de Barcelona y estudios de mercado del arte en Sotheby’s NY. Ha trabajado en galerías de arte contemporáneo en NY, Madrid y Barcelona y coordinado contenidos para museos los últimos 5 años en Bruselas, Kuwait y Dubai.

Actualmente vive y trabaja en Nueva York. Continúa escribiendo en su blog personal www.artemagma.com y colabora en la plataforma de arte contemporáneo elRespirador, donde escribe sobre arte contemporáneo desde un punto de vista muy personal.