SOBRE LA ALT LIT: EL CÓDIGO LITERARIO A TRAVÉS DEL LENGUAJE EN RED

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La Literatura evoluciona al mismo ritmo que la sociedad. De hecho, sus cambios no son inmunes a cada época; en pleno siglo XXI, el código literario se ha adaptado al dialéctico informático a través del lenguaje HTML. Los escritores han sustituido la tinta por las ondas, han reemplazado la máquina de escribir por el teclado, provocando el nacimiento de lo que en los países anglosajones llaman Alt Lit Alternative Literature.

No es de extrañar que surja una nueva corriente digital tan prolífica, pues es coetánea al despliegue tecnológico que reina en todo el mundo. Alt Lit, acrónimo de dos sílabas, abarca a un grupo tan amplio de autores como caben en la Red. Engloba a todos aquellos que estén dispuestos y expuestos a ser dueños de su producción y distribución, a toda la amalgama de literatos con intención de renovar la literatura formalizada. No se trata de una escuela. Por el contrario, este abanico expresivo huye de academicismos. Su propio nombre lo indica: buscan alternativas más allá de la novela, el ensayo o los poemarios de bolsillo. La Alt Lit persigue la comunicación inmediata, fruto de nuestra vida acelerada, absorta en responsabilidades y con poco tiempo para la lectura de ocio. Sin ir más lejos, el misterio del resurgimiento de la poesía es el resultado del avance tecnológico: los versos vuelven a la vida desde Internet gracias a su accesibilidad, brevedad y síntesis.

Su origen se encuentra entre diez jóvenes estadounidenses entre los que destaca el nombre de Tao Lin, de 27 años. Este exponente de la Alt Lit norteamericana comprendió que la simplicidad es una manera de llegar a la población, y como intención se propuso mostrar la belleza de lo mundano. Un cambio radical en la medida que su literatura se ha visto transformada en palabras agolpadas casi descuidadamente, de forma espontánea bajo el ritmo dominante de los dedos sobre el teclado. Twitter, Instagram, Facebook, Blog… son ejemplos de los cuadernos de estos nuevos poetas que comienzan a ser considerados como iluminados que acercan sus escritos al puesto de la antología poética de esta nueva era. Según Jordan Castro, otro de los jóvenes autores norteamericanos, el movimiento de la Alt Lit lo forman “un grupo de individuos socialmente alienados, que eligen la Literatura como un modo de aliviar la monotonía”. Llama la atención lo diferente de esta generación, joven y acomodada, respecto a los antiguos y atormentados poetas que han alimentado nuestras emociones durante siglos.

¿Qué resultados conllevará ese cambio? La cuestión es si estos jóvenes están capacitados para transformar la literatura, así como si realmente es necesario hacerlo.

Tal vez la rapidez de su producción influya de forma negativa en el lenguaje, pues es cierto que la poesía clásica presume un gran dominio de las palabras. Pero no hay que olvidar que los grandes poetas, además de genialidad tuvieron experiencia, y ésta sólo se consigue con la práctica y la formación. El cambio reside en la valoración de ritmos en el verso libre y en la acumulación incongruente de pensamientos. Ya no se busca la coherencia, sino los golpes de imágenes.

Para nombrar a estos rebeldes poéticos, me gusta utilizar el apelativo con el que Jacob Steinber etiqueta a los autores nacidos después de 1990: los Postnoventistas. Este movimiento ha llamado la atención de editores como Blake Butler -del blog literario HTML Giant- o como David Foster Wallace, que participa de la Alt Lit publicando en la red su propia obra. Al ser Internet una comunidad sin barreras, la Alt Lit se encuentra abierta a todo aquel que desee probar sus capacidades literarias ante los ojos del mundo. Pero es peligrosa la llegada de tantos autores, especialmente la de aquellos que quieren jugar a ser artistas, y que caen sin remisión en el rol del alternativo mediocre, bajo la apariencia del erudito académico.

Esta nueva ventana se abre a un amplio campo de posibilidades aún por explorar que, sin embargo, puede terminar en la insuficiencia debido al conformismo por la falta de exigencia, de constancia y trabajo previo. Es decir, si hay o no forma de identificar lo que sobresale en comparación con el resto. Quizás esta homogeneidad termine por hacer desaparecer lo que conocemos por Literatura o, por el contrario, refuerce y unifique la consistencia de este Arte de las palabras. Si algo deja claro la Alternative Literature, es la condición humana de adaptarse a los medios que nos rodean, dada la necesidad de expresarnos de un modo u otro. ■