ALEJANDRA FREYMANN | UN UNIVERSO PICTÓRICO

"Me inspiran las imágenes previas a esta cultura de la imagen tan bestial que hay ahora. Pintar hoy, y más al óleo, es resistir a la velocidad del mundo ac­tual".Entrevista por Candela López.

Alejandra Freymann
© Alejandra Freymann. Cortesía de la artista.

Alejandra Freymann (1983, Xapala, México) es una artista cuya obra me fascinó desde el primer momento en que la vi. De hecho, se trata de uno de mis referentes principales. Vive y trabaja en Cuenca por lo que tuve oportunidad de charlar con ella de temas esenciales para completar este escrito.

La extensa obra de Freymann crea situaciones con un alto grado estético, paisajes que te invitan a saltar en ellos y vivir allí una temporada. Pero al mismo tiempo hay una gran tensión palpable: personajes en lugares aislados, grandes vacíos y unas composiciones marcadas por colores fríos donde hay una historia de libre interpretación. Su obra tiene una fuerte característica narrativa, que podría llevarnos a considerarla como un relato visual, cuentos en realidades paralelas que atraen rápidamente la mirada y la imaginación del espectador.

Además, para ella la naturaleza es algo omnipresente, una protagonista potencial y no sólo ubicación, alejándonos de esas definiciones estrictas o jerárquicas de naturaleza que a veces podemos encontrar. Incluso, sus bodegones no se representan como naturaleza muerta o sesgo de esta, sino como otra forma de naturaleza que no se separa de ese ente universal que desarrolla.

Candela López


 

C. Buenas tardes Alejandra.

A. Buenas tardes Candela.

C. La primera pregunta creo que te la habrán hecho unas cuantas veces pero quizás sirve para presentar­te en caso de que alguien no conozca tu trabajo. ¿Qué pretendes con tu obra y cuál es su función u objetivo?

A. Pues como te imaginarás, es una pregunta muy complicada y conduce al suicidio (risas), pero voy a hacer lo que pueda para contestar­te. Supongo que toda obra pretende buscar como la perfección de sí misma, como perseguir una idea y hacerla lo mejor posible. Esto supone a veces pasar por muchas etapas de ensayo y error. Al final todas tus obras acaban siendo ensayos y errores buscando eso que tienes en la cabeza.

Y en cuanto a su función, supongo que ser un paso para el siguiente paso. Es como si estuviera siempre entre el inicio y ese objetivo que nunca consigues, o algo así. Al menos esa es su función para mí. Luego está su función en el mundo, que tiene que ver más con el espectador y eso ya escapa de mi control.

C. ¿Entonces lo que pretendes con tu obra es llegar a un objetivo que nunca llegas?

A. Sí, aunque espero llegar y a veces se atisba como la realización de ese objetivo. Pero supongo que el hecho de no conseguirlo es lo que te hace seguir insistiendo.

C. Sí, yo creo que eso es lo que engancha realmente: el proceso de la obra. Lo que me lleva a preguntarte, ¿consideras que tu obra es narrativa? Y si es así, ¿qué cuenta?

A. Pues sí, es profundamente narrativa. Aunque es algo que, de hecho, ahora mismo estoy planteándo­me si realmente quiero que lo siga siendo porque pare­ce que es algo que me he impuesto a mí misma desde el principio y no he salido realmente de ahí. Por otra parte, para qué negar lo que quiero hacer. Entonces, es inevitable que sea narrativa porque es un poco la forma en la que entiendo el mundo. Siempre he leído mucho y no puedo evitar ser consciente de las múltiples narraciones que hay alrededor. A la hora de pintar me cuesta mucho quedarme sólo en la parte más esté­tica -aunque también a veces lo busco-. Esa otra dimensión la quiero cuidar mucho pero me gusta inventarme histo­rias. Entonces lo utilizo también como un soporte para eso.

C. Y supongo que para crear estas historias a veces necesitarás encontrar inspiración exteriores a ti o que susciten algo para que empiece la historia, ¿cuáles son tus fuentes de inspiración más usuales?

A. Pues mira, la más usual es mi colección de postales que hago desde hace bastantes años. Son imágenes que me atrapan siempre. Suelen ser postales antiguas. Podría decirse que también tengo como una fijación un poco nostálgica por imágenes del pasado, supongo que me inspiran las imágenes previas a esta cultura de la imagen tan bestial que hay ahora, cuando las imágenes quedaban fijadas con una intención más duradera.

C. Sí, cuando solamente podía ser una.

A. Exacto, aunque fuese una tirada de postales y aun­que fuese la foto de un parking en Benidorm, ¿no? Pero había una necesidad de dejar muy patente aquello. Hoy en día consumimos las imágenes de otra manera. Por eso me interesan mucho las postales y también las historias que vienen detrás escritas. Me gustan las postales de otras personas más que las mías, o sea, más que las que me escriben a mí.

El cine también me interesa mucho, principalmente la obra de David Lynch, de quien soy muy fan y que además me ha influencia­do realmente en mi pintura. Hay otros directo­res que a lo mejor me pueden gustar para consumirlos, para verlos y tal, pero luego no siento que realmente haya reflejo en mi obra de esas películas. Sin embargo, para mí cada nueva película que he ido viendo suya, so­bre todo las que he visto en el momento que han sido estrenadas, han marcado un antes y un después en mi obra. Ahora estoy flipando bastante con Twin Peaks (risas).

Y por supuesto, también me influye la literatura, que es una constante que siempre está ahí. Otros artistas también, por supuesto. Siempre hay unos cuantos que son como un poco fetiches para mí como Magritte, Gio­tto, Fra Angelico, los de siempre (risas).

Alejandra Freymann
Alejandra Freymann | Lugares habitados por el tiempo (2016) © Alejandra Freymann. Cortesía de la artista.

C. A veces en el arte se juega con relaciones poéticas o se intenta buscar lo poético, por ejemplo, en una pin­tura. ¿Crees por tanto, que podría haber una relación directa entre la pintura y la poesía? ¿Crees que hay algo poético en la pintura?

A. Directa no lo sé, pero relación hay. Son dos for­mas de arte y que ya sólo por eso se puede decir que existe una relación, pero lo de que sea directa no lo veo tanto.

En cuanto a si hay algo poético en la pintura, ¿en la pintura o en mi pintura? Porque hay muchos tipos de pintura, hay más poéticas y menos. Y sí, en relación a la mía, sí. Voy buscando un poco eso. Precisamente el hecho de que sea narrativa, que utilice muchas veces los elementos del cuadro como imágenes poéticas tiene mucho que ver. Incluso signos de un lenguaje.

C. Uno de los cuadros que más me han impresionado fue Lugares habitados por el tiempo. Me llamó mucho la atención que un cuadro tuviera una composición tan fantástica, lo que me lleva a preguntarte, ¿cómo se llega a meter un volcán dentro de una habitación?

A. Pues hay dos caminos: puedes construir la habita­ción alrededor del volcán o puedes reducir el volcán a un tamaño suficientemente pequeño para que te quepa por la puerta o la ventana (risas). Supongo que ese tipo de imágenes que utilizo son sobre todo juegos con el espacio, que es algo que siempre ha estado también presente y que me parece un campo inagotable.

C. ¿Y echas de menos a algún personaje o elemento que hicieras en series anteriores?

A. Sí, echo de menos más gente interactuando entre sí. Es algo que he hecho mucho en el pasado y que no sé por qué en algún momento he dejado de hacerlo, en pos de las montañas vacías. Y últimamente es algo que me está rondando la cabeza, retomarlos desde otra perspectiva tal vez.

C. Sí, yo creo que eso pasa mucho. Llega un momento en el que te desligas de la figura humana pero es como si pasado un tiempo, te siguiera haciendo falta para algo. Aunque sea una mano, aunque sea una cara, algo.

A. Totalmente. En cuanto quieres darle como esa dimensión narrativa se te hace muy necesaria. Si no la figura, la sombra de la figura o algún índice del paso por el espacio. Lo que pasa es que ahora mismo mi reto es reintegrar eso sin que sea tan esencialmente narrativo. Pero no sé si lo conseguiré (risas).

C. Como un elemento sin mucho protagonismo, ¿no?

A. Sí, que una figura funcione igual que un sol, o que una mancha.

C. En cuanto a pintar específicamente al óleo como tú haces, ¿te supone una forma de resistencia de alguna manera?

A. Sí, sobre todo hoy. Obviamente. Pintar hoy, y más al óleo -como dices- es resistir a la velocidad del mundo ac­tual y resistir gratuitamente. Y me voy a poner un poco oscura otra vez, (risas) sabiendo que es para nada. Creo que de alguna manera tiene que haber elementos de resistencia.

C. Sí. Igual puede ser también como una satisfacción personal. Tomarte el tiempo de hacer una mezcla, una cara… Al menos yo con acrílico no mezclaba, no me tomaba más molestia que poner el color y ya está.

A. Sí, es todo más directo, por supuesto. En el óleo hay que esperar los tiempos de secado, etc. No sé, es otra forma de vivir el tiempo. Pero sobre todo, tiene que ver con la constatación de lo real. Hoy en día lo más fácil es recurrir directamente a la obra digital y ahí siempre tienes la trampa, el control zeta (CRTL+Z), la máscara… Todo es planamente bello, es muy fácil dar con una imagen que es armónica y está a la moda sabiendo que a todo el mundo le va a gustar. Pero no es real. Es real en cuanto a que tus ojos pueden verla y tu cerebro interpretarla, pero no es físi­ca. Entonces, a mí sí que me interesa mucho la relación con lo físico, con el material, con la imagen, sabiendo que está construida desde lo material. No sé, es algo que incluso me parece sensual hasta cierto punto.

C. A parte, yo creo que también puede ser un pequeño reto porque esa pintura cambia, se envejece o puede tener un pequeño accidente, etc. Si tú imprimes algo en digital parece que no hay un cambio significativo.

A. Está claro. Y el día que haya una hecatombe digi­tal y todos los ordenadores desaparezcan e Internet también desaparezca, quedarán tres o cuatro objetos medio rotos y sé que es una especie de fantasía muy tonta el dejar cosas que perduren, pero bueno, siem­pre ha estado presente en el ser humano.

Alejandra Freymann
Alejandra Freymann | Fuego oculto (2016) © Alejandra Freymann. Cortesía de la artista.

C. La siguiente pregunta puede ser un poco ambigua. A veces cuando trabajo me pregunto: ¿la pintura resiste o se resiste? Es como una metáfora de ese proceso gra­dual en la pintura que a veces comprende alguna frus­tración. Es mi forma de expresar que a veces el proceso creativo es relativo al artista y a veces incluso al mundo. Entonces, qué podrías responderme si te pregunto ¿’la pintura resiste o se resiste’?

A. Yo creo que resiste más que se resiste. Se resiste para el sistema un poquito, no mucho porque es muy agradable la pintura, no hace daño a nadie, es muy amable. Pero por otra parte, también es una práctica muy pasada de moda. Aunque siempre haya algún momento que digan “¡vuelve la pintura!”, luego es menti­ra.

Siempre va a haber gente que compre cuadros, pero sí es verdad que se resiste un poquito a veces al mundo de la moda, de los premios, de las convocatorias, de lo que se entiende estrictamente por arte contemporáneo de una forma más establecida. Pero sin más, tampoco creo que eso sea un problema, eso siempre es pasajero también.

C. En tus pinturas hay muchas veces que tus paisajes son muy azules que interpreto como un color frío; y por ejemplo aparece una tienda de campaña roja o igual justo lo contrario, un alpinista en las montañas. Entonces me planteo, ¿en tus pinturas hay más cobi­jo o incertidumbre?

A. Las dos cosas y a partes iguales (risas). Hay mucha incertidumbre pero también hay cobijo. Son sitios en los que se puede estar, creo (risas). Algunos igual un poco menos pero sí.

C. Es bastante curioso porque nunca pintas un paisaje excesivamente habitado por los humanos, como un paisaje muy urbano o incluso poblados. No recuerdo al menos haberlo visto en tu obra.

A. Sí, es verdad. La presencia de la figura es siempre muy solitaria y parece que se hunde con la inmensidad del mundo siempre. Siempre hay una especie de relación de ese tipo entre el habitante del cuadro y el cuadro, que es el espacio del mundo.

C. Sí, eso me interesa mucho, la verdad. Y en cuanto a esto, ¿crees que en tu obra predomina más la primave­ra o el invierno? Porque creo que tampoco hay escenas, por ejemplo, claramente veraniegas.

A. Sí, aunque por lo general son más invernales y oto­ñales (risas). Soy más de otoño – invierno, aunque también las hay primaverales. Pero sí, yo creo que predomina más el frío. Un poco por la gama de colores también y por las cosas que pinto, tiene más que ver con entornos fríos.

C. Y para terminar, ¿crees importante que el arte se encargue de temas naturales? Aunque sean composi­ciones con elementos naturales ubicados en parajes naturales, como tus obras, por ejemplo. Y sobre todo, cuando pareciera que hemos perdido esa relación con la naturaleza, ¿consideras importante que el arte se ocupe de esto ­hoy en día?

A. Por supuesto, considero que es un tema importante a tratar hoy. No sólo desde la pintura, sino desde cual­quier ámbito del conocimiento. O al menos, tomarlo en consideración. Creo que siempre ha sido un tema importante porque es el contexto en el que se da todo. Pero hoy, como decías, nuestra especie parece estar alejándose, o dándole la espalda y eso lo convierte en un tema todavía más complejo y por lo tanto más importante que tratar. Por otra parte, para mí es muy importante la dimensión simbólica de la naturaleza en nuestra psique y por eso está siempre presente en mi obra. Yo es que soy muy de Jung (risas).

C. Muchas gracias por tu tiempo, Alejandra. ■

Alejandra Freymann
Alejandra Freymann | Bodegón 3 (2016) © Alejandra Freymann. Cortesía de la artista.

 

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