9 DOIGTS (9 DEDOS) | LA NÁUSEA EN LA BARCA DE LOS LOCOS

Entre las cuestiones tratadas por los protagonistas traslucen los intereses filosóficos del director ejemplificados en el debate sobre la existencia del libre albedrío o el Zeitgeist (El espíritu del tiempo), un concepto usado por Hegel para hablar de la relación entre la historia, la cultura y el mundo.

9 dedos
Fotograma de 9 Doigts (9 dedos) | F. J. Ossang | Francia, Portugal |2017 | 99 min.

Una historia que comienza con un hombre huyendo de una redada y que acaba recogiendo un fajo de billetes de las manos de un moribundo es el comienzo perfecto para una película de cine negro clásico. Pero 9 Dedos no es ese caso. F. J. Ossang, que obtuvo el premio al Mejor Director en Locarno, nos trae un film con aires decadentes en las que una banda de ladrones se ven inmersos en una trama orquestada por un personaje llamado “9 Dedos” y cuyo encargo les superará a todos.

Paul Hamy, Gaspard Ulliel, Damien Bonnard, Pascal Greggory o Diogo Dória son parte del reparto que compone esta película coral donde el peso narrativo se reparte entre todos los actores, aunque en la trama destaque la visión de Magloire, interpretado por un delirante Paul Hamy. El propio director realza el hecho de que se trata de un cine de colectivo, en el que cada actor fue llegando a esta producción a raíz de diferentes motivos, de una manera similar a lo que ocurre dentro de la película. Cada personaje está construido de una manera compleja, en la que cada detalle contará un dato relevante de los mismos, como ocurre con sus atuendos, y que sirven como “paisaje mental” en sí mismos. Esta complejidad jugará a favor de algunos personajes como el del enigmático doctor interpretado por Gaspard Ulliel pero que no tendrá igual efecto en el personaje de Kurtz (Damien Bonnard) que caerá en una caricatura de sí mismo.

9 dedos
Fotograma de 9 Doigts (9 dedos) | F. J. Ossang | Francia, Portugal |2017 | 99 min.

El misterioso encargo será el detonante para que la cuadrilla se adentre en un barco del que no habrá salida. Este barco fantasma minará física y psicológicamente a sus tripulantes, que por momentos recordarán al tema medieval y renacentista conocido como la Barca de los Locos. En este navío se mostrarán las miserias de la condición humana enfocadas desde una notable visión existencialista expuestas -principalmente- a través de los parlamentos de Ferrante (Pascal Greggory). En ellos se puede rastrear la influencia de la Náusea sartreana, donde inclusive se viene a la memoria la definición del infierno que dio este pensador: “El infierno son los otros”, y su mirada escrutadora que revela lo más bajo del propio ser. Entre las cuestiones tratadas por los protagonistas traslucen los intereses filosóficos del director ejemplificados en el debate sobre la existencia del libre albedrío o el Zeitgeist (El espíritu del tiempo), un concepto usado por Hegel para hablar de la relación entre la historia, la cultura y el mundo.

Con un tratamiento estético impecable propio del cine negro (imagen en blanco y negro, grandes contrastes lumínicos y un manejo extraordinario de la oscuridad) Ossang desmenuza psicológicamente a cada personaje sirviéndose de planos cortos que en algún caso podría traer a nuestra mente los tipos de imágenes que nos regaló el genial Ingmar Bergman. Sin embargo, serán los planos de exteriores los que brillarán por su calidad visual jugando en los límites de la fantasmagoría.

Con 9 dedos, F.J. Ossang relee al Conde de Lautréamont y su famosa obra Los Cantos de Maldoror como si fuera una novela policíaca, imbuyéndose del espíritu de este autor maldito al que los surrealistas rescataron. Este es su quinto film tras Dharma Guns (2010), Doctor Chance (1998), Treasure and the Bitch Islands (1991) y The Case of the Morituri Divisions (1984). Cabe destacar también la carrera de este director francés como autor de cortos de cine experimental así como su faceta como escritor y poeta. ■

 

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